La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense emitió la «Licencia General 41A para Venezuela», ordenando a la empresa estadounidense Chevron liquidar sus operaciones en el país sudamericano en un plazo de un mes, hasta el 03 de abril.
En dicha licencia, el gobierno norteamericano le prohíbe a la petrolera Chevron «el pago de impuestos o regalías al gobierno de Venezuela»; también, «el pago de dividendos a Petróleos de Venezuela (PdVSA) o cualquier entidad en la que PdVSA posea, directa o indirectamente, una participación del 50% o más»; además, impide a Chevron «la venta de petróleo o productos derivados» a «cualquier jurisdicción que no sea Estados Unidos»; sumado ello, le restringe realizar transacciones en donde participe «una entidad ubicada en Venezuela que sea propiedad o esté controlada» por empresas de la Federación Rusa; junto con estas restricciones, también veta realizar las transacciones con personas bloqueadas por los Estados Unidos.
Chevron es la única gran petrolera estadounidense que tiene actividades económicas en Venezuela. En conjunto con la estatal Petróleos de Venezuela habían logrado la producción de más de 200.00 barriles de petróleo diarios en 2022, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y marcando este mes de febrero la producción de un millón de barriles de crudo diarios, cifra que Venezuela no alcanzaba desde el año 2019.
La revocación de la licencia, ocurre luego de que, a finales de febrero de 2024, el magnate estadounidense anunciara que revocaría las licencias entregadas bajo la administración de Joe Biden, las cuales permitían la exportación de petróleo venezolanos, esto bajo el argumento de que desde Caracas no se estaba trabajando “al ritmo” que Trump desearía en materia migratoria.