El mandatario fue acusado de corrupción y mal ejercicio del poder por miembros de ZANU-PF, partido político que lidera al país desde su independencia en 1980. Ante esto, solicitan la dimisión de Mnangagwa y su correspondiente reemplazo con el vicepresidente Constantine Chiwenga.
Sin embargo, una facción dentro de este mismo está a favor de extender el gobierno de Mnangagwa más allá del término de su segundo mandato en 2028.
En vista del conflicto, la policía reforzó la seguridad en la capital, Harare, estableciendo controles de carreteras y realizando patrullas en el centro de la ciudad durante todo el día.
De acuerdo a lo anterior, en varias ciudades y pueblos, los negocios cerraron y las calles quedaron vacías.