En los últimos días se viralizó una tendencia en redes sociales donde las personas, a través de ChatGPT, transformaban sus fotos en una ilustración al estilo de Studio Ghibli, reconocido estudio japonés que ha creado películas como Mi Vecino Totoro.
Pero esto es más que solo unas lindas fotos. Detrás de esta tendencia, que parece ser inofensiva, hay distintos riesgos y daños.
Algo que muchas personas no saben es que el uso de inteligencias artificiales como ChatGPT trae consigo un gran daño ambiental. Según un estudio realizado por la Universidad de Colorado Riverside y la Universidad de Texas Arlington, se estima que las inteligencias artificiales utilizan entre 3 y 5 litros de agua en la producción de una imagen.
Esto para evitar el sobrecalentamiento en sus sistemas y computadores, los cuales están ubicados en la sede de OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, en San Francisco, California.
Otra de las consecuencias de esta tendencia es la entrega de datos biométricos o ciertos metadatos ocultos que pueden revelar la ubicación geográfica, la fecha y hora en que fue tomada la fotografía e incluso el modelo del teléfono o cámara con la que fue tomada.
A pesar de la política de privacidad y las medidas de seguridad que ofrece esta plataforma, ningún sistema es 100% efectivo. Si llegara a ocurrir una filtración de datos, las fotografías podrían quedar expuestas y ciertos actores maliciosos podrían utilizarlas para el reconocimiento facial.
Además, como la misma empresa afirma, no se asegura que las fotos se eliminen una vez que ya fueron procesadas. El uso de este servicio implica el riesgo de que se utilicen los datos para fines ajenos a los originales, como, por ejemplo, para publicidad.
También, en medio de la controversia, resurgieron los dichos de Hayao Miyazaki, director de Studio Ghibli, sobre la creación de animaciones con inteligencia artificial.
“Si de verdad quieren crear cosas espeluznantes, pueden hacerlo. Yo nunca querría incorporar esta tecnología a mi trabajo. Creo firmemente que es un insulto a la vida misma. […] Siento que nos acercamos al fin de los tiempos. Los humanos estamos perdiendo la fe en nosotros mismos”, expresó el director en el 2016.
Además, una de las aristas donde se ha centrado el debate recientemente es el eventual plagio al estilo de Miyazaki.
Es posible que OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, haya utilizado distintos fotogramas de las películas de Miyazaki para entrenar a la inteligencia artificial para imitar el estilo de Studio Ghibli.
Sin embargo, al no haber una normativa que regule esta situación, la empresa parece no violar la ley de derechos de autor, ya que el estilo del estudio japonés no está explícitamente protegido por esta.